miércoles, 20 de febrero de 2013

Mujer Jaguar

Soy mago blanco, shaman, mujer-jaguar...

Me siento en la silla de siempre, como desde hace meses aún no puedo entablar ninguna conversación normal con nadie, pero ella lo sabe, me cuesta levantar la mirada, sé que mis ojos van a decir todo lo que no me deja decir este nudo en la garganta, me armo de valor, la miro a los ojos, mientras ruedan tres gruesas lágrimas por mis mejillas, el cuello, hasta mi pecho, no puedo decir nada, ella lo entiende.

"Eres de la raza cósmica blanca, un alma muy vieja, te llamaban Ho Ix, la mujer jaguar guiada por el viento, amiga de la serpiente, conectada a la tu madre, la tierra, de quien te nutres, pero estas apagada, necesitas luz, salir de la madriguera, eres maga pero estas atrapada en el tiempo lineal, debes regresar a la tierra para tomar fuerzas y llenarte de la energía del sol, vivir el presente eterno"

No dejo de mirarla y hablarle sin decir nada, no dejan de rodar las lágrimas, no puedo dejar de arrancarme la piel de los dedos y ver rodas las sangre por mis manos, casi tiemblo, la escucho, pero no solo como los vivos, la escucho por dentro. 

"Ya esta cerca la alegría, tienes mucho trabajo por hacer, no dejes que nadie menosprecie tu dolor, tu misma eres capaz de sanarte y volver a vivir tu sabes que lo que pediste esta ya en camino"

Se me entibió el alma, solté mis manos junto con un suspiro, sigo sin poder hablar pero ya no lloro, me resuenan sus palabras en el pecho: "ya viene tu lluvia tibia, no dejes que te arrastre la oscuridad y brilla, habla de nuevo con los árboles, déjate acariciar por el viento y escucha los mensajes de tu Padre, llora y purifícate, vístete de colores y habla con las serpientes, tu nombre esta escrito desde el principio de los tiempos mujer-jaguar, Ho Ix"

martes, 19 de febrero de 2013

Amigo viento

En busca de un amigo, me hice amiga del viento...

Hace ya muchos años escribí mi primer poema, o lo intenté, en ese poema describía mi recién descubierta amistad con el viento, producto de mis conversaciones imaginarias con el elemento que sentí más cercano a mi alma. Desde entonces, somo amigos, platicamos y me mantiene abrazado cuando siento que me rompo en pedazos, seca mis lágrimas y lleva mis oraciones a tus oídos, detiene el tiempo, cantamos canciones, y me  acompaña en mis largas horas de silencio frente a un cuaderno, bajo un árbol, mientras corro o en lo que concilio el sueño.

El viento siempre ha estado en sincronía conmigo, es suave cuando necesito cariño, me trae la sal del mar, se lleva mis gritos de angustia, se violenta cuando lloro, me cubre de tierra para esconderme del mundo, me silva al oído cuando estoy perdida, me refresca la nuca cuando estoy agotada, me congela el rostro cuando ardo por dentro, bailamos junto con los árboles, o nos quedamos en silencio en las calles.

Juntos soplamos a nuestra taza de café caliente, apagamos las velas y me obliga a cerrar los ojos para mirarme por dentro, limpiamos las calles, golpeamos paredes, borramos las huellas que dejaron marcadas en nuestro camino.

Justo hoy me dijeron que el viento es mi guía, el guía de la mujer-jaguar, del mago blanco, del shaman, yo ya lo sabía. Protagonista de mis primeros versos, compañero de vida y de muerte, te sigo escribiendo, como hoy, me sigues abrazando, como siempre, amigo viento...

Amigo del Viento (1997)

Cuando no estoy contigo
vacío es lo que siento
y en busca de un abrigo
me hice amiga del viento

Él me enseñó que el amor
no tiene lugar, ni tiempo,
que si no estás presente
es porque te llevo dentro

Es porque estás en la flor
en la tierra que piso
en el canto del grillo
en la melodía de la noche
en la estrella distante
en la oscuridad que abraza

Porque eres el susurro suave
que invade mi alma
eres calor constante
intenso como la llama
y provocas en mi una sonrisa
mientras enjugo una lágrima

Cuando no estoy contigo
vacío es lo que siento
y en busca de un amigo
me hice amiga del viento

Tenía razón, estás aquí
aquí dentro.

lunes, 18 de febrero de 2013

Dolor Purificador

Desnuda en una tina de agua fría me entrego al dolor que purifica...

Han pasado días muy largos, las noches ya no las cuento, desde que duermo artificialmente no puedo recordar lo que sueño, solo sé que son pesadillas, y que tengo miedo, espero ansiosa bajo una cobija aborregada y tinta que el cielo se torne claro, al primer rayo de luz se tranquiliza mi espíritu y empieza el dolor.

De noche, cuando tengo miedo no siento dolor, no lloro, el miedo tiene alerta los sentidos, veo sonidos, escucho rostros, no distingo por más que quiero si estoy dormida o despierta, no puedo mover mi cuerpo, me veo desde lo alto, respiro lento. No he aprendido nada de mi compañero miedo, no lo entiendo.

De día, se que el dolor me tomará prisionera, no puedo esquivarlo, me es imposible ignorarlo, me duelen las piernas, tu ausencia, los ojos, el alma, el pecho, la piel descarnada, la base de la cabeza, cada vez que inhalo, cada paso que doy. De mi dolor creo que si he aprendido algo, lecciones de humildad que he tenido que repetir muchas veces, soy cabeza dura. Aprendí que no soy valiente, que mi cuerpo esta conectado a mi alma, que él mismo dejó de obedecerme, aprendí que el dolor el signo de vida, que purifica, que duele cuando mueren una células y nacen otras, cuando cambias de piel, cuando el corazón se rompe, cuando se tienen que enfrentar otras 20 horas despierta.

No voy a huir del dolor, me voy a envolver en él todos los días, lo abrazaré como al maestro paciente que no deja de darme lecciones, lo voy a inhalar muy lento y retenerlo en mis pulmones, dolor purificador, hasta la última de mis exhalaciones.



domingo, 17 de febrero de 2013

Pesadillas

Le tengo miedo a la noche, veo caritas, vivo en pesadillas...

Nunca me sentí tan injusta por sentirme triste, vi la carita de mi sobrino enfermo y me sentí justo como él, sin fuerzas ni para levantar su cabecita, lloroso, con los ojos a medio abrir, su piel rosadita se había tornado tan pálida que se veía gris, me veía y sin decir nada me pedía ayuda, y no podía hacer nada más que abrazarlo y asegurarle que pronto iba a surtir efecto la amarga medicina que tuvo que tomarse. Se me colapsó el pecho, quería llorar junto con él y me contuve, le pedía que se durmiera para que se pudiese sentir mejor, pero se despertó de una pesadilla, lleno de miedo, con carita de terror, pidiendo ayuda, aún sin distinguir del todo la realidad de los horrores con los que había soñado.

Pero la medicina ya hecho algo de efecto, aunque haya sido tan amarga y la haya tenido que tomar tan seguido, volvió a sonreir, a jugar y a ser rosadito.

Que tonta me siento por no aprender de él, que lección tan grande y que poco mi entendimiento, hoy y hasta que sea necesario me seguiré tomando mi amarga medicina, me seguiré despertando de mis pesadillas y esperaré confiada la cura, el milagro, la lluvia, la sonrisa, el juego y ser de nuevo rosadita.

sábado, 16 de febrero de 2013

¿En quién confías?

La verdad nos mantiene inspirados e inspira a los demás

Prefiero la verdad, creo que ya son pocas las personas que la prefieren, la verdad es un trago amargo, como el café negro, como un vino seco. La sensación de amargura despierta, nos hace cerrar los ojos un momento y luego abrirlos con mucha más claridad, al final, contrario a lo que parece lógico lo amargo nos reconforta más que el dulce, porque el dulce es pasajero, la amargura se queda en el paladar por más tiempo, porque la amargura se queda en el alma, a veces para siempre.

Elijo la verdad, porque duele, como las piernas después de corre, como el pecho después del amor, el dolor es inevitable y es mejor abrazarlo y dejar que se consuma de forma purificadora hasta el final. La verdad purifica, y como el agua del río, puede ser violenta e implacable o suave y fatal.

Me cuesta distinguir la verdad, pero la busco, en las palabras que dices, en las que no dices, en las miradas, en los libros, en la poesía, en la música, en compañía, sola, cuando hago oración, cuando corro en silencio, no me importa escuchar la verdad, estoy lista: depresión, olvido, sin ti, nunca, no te amo, muévete, cáncer, muerte, despierta, 33, no te extraño, es tu culpa, soledad, enfermedad, te amo, somos uno.

Las palabras que son verdaderas son resuenan en el pecho, nos vibran en la punta de los dedos, nos cortan la piel, nos llenan de lágrimas, pero al final son las palabras que nos curan y nos liberan por completo. Sé con certeza cuál es mi verdad, la de la naturaleza, la de Dios, más no la tuya.

Sigo pidiendo y dando solo verdad, ¿en quién confías para que te la diga?


viernes, 15 de febrero de 2013

Instrucciones para continuar

Perdí al maestro, me quedé sin guía, ¿quién tiene entonces las instrucciones para continuar?

Soy inmune a las respuestas, solo tengo preguntas. Ya le pregunté al viento, al cielo, a mi madre, a 24 libros distintos, a dos poetas, a la voz de mi alma que dejó de hablarme, sigo en la oscuridad, sin ver señales ni luces.

Me tomo los minutos y las flores gota a gota, me unto las horas y los aceites, me inyecto las noches y las medicinas, inhalo las horas y el incienso, para ver si es cierto que el tiempo es buena medicina para esta enfermedad sin cura, tengo todos los síntomas, no veo ninguna mejora, ¿donde están las indicaciones?, ¿cómo se toma el tiempo? y ¿cuáles son los efectos secundarios?.

Me senté en la hierba, rendida, le pregunté a un árbol, cuál es el camino, se me olvido que siempre ha estado en el mismo lugar. 

Hoy no quiero darme por vencida y ya que no tengo instrucciones me senté frente a una hoja en blanco, con un color azul en la mano a escribir las mías: 

1) sigue pidiendo que regrese, que no se te acabe la fe, que tus células, todas, vuelvan a funcionar como debieran 2) levántate de la cama aunque te tome la mitad de tu reserva de energía 3) corre con furia, 4) llora sin límite 5) escribe sin censura y 6) sigue administrando tiempo, por más amargo que sepa, aun cuando no se vean resultados. 

Me conformo con lo que he escrito, mis instrucciones para continuar


jueves, 14 de febrero de 2013

El sol que no calienta

Suda mi piel muerta, fría, a la que el sol ya no calienta.

Corro en círculos, para igualar el dolor de mi cuerpo al de mi alma, para que me duelan los dos por igual y no arrastrar ni uno ni otro, cada zancada es una punzada en el pecho, cada calambre un recuerdo que se pierde en el aire, como se pierde la humedad de mi frente o tu rostro en mi memoria.

Me quedé sorda por el constante sonido del corazón en mi oído interno, no escucho mis pasos, ni a la gente, ni lo que voy orando, no me escucho ni por fuera ni por dentro, corro encerrada en una cápsula flexible que se contrae para dejar cada vez menos aire disponible.

Pero te veo madre, Tonantzin, veo tus palabras en el cielo de colores, siento tu abrazo,mi regalo de todos los días, me lo bebo todo, me sabe a sal, me sabe a tierra y a humo, se pintan rosas, naranjas y púrpuras tras los cerros ocres y lo despinto todo con un grito ahogado, con el llanto desbordado.

Me tiro al piso agotada, fría, sin aire, bajo el sol que no calienta.