Sentada en el mismo lugar desde hace meses, cierro los ojos y respiro...
Recito una oración corta, una, dos, tres veces, la boca se me seca, la lengua se amarga, lo voz se me entrecorta, se cierra mi garganta, me es imposible pasar saliva, se ha vuelto un veneno espeso que me atraganta, algo parece estarse acumulando en la base de mi cráneo, una plomada invisible que me provoca un dolor profundo y familiar, y sin aviso un flujo permanente de lágrimas cae precipitado desde mi barbilla a mi regazo, se ha abierto la válvula de escape y respiro...
Canturreo junto con la música de fondo, siento como vibran en mi garganta las notas que persigo y no alcanzo, las palabras que digo y no entiendo, no puedo escuchar nada más que la música, se me eriza la piel y el aire me lastima, se ha tornado hipersensible, delgada como papel, húmeda y fría, cada cambio en la dirección del viento me hace estremecerme como si hubiera dejado pasar por mi cuerpo una corriente eléctrica, un rayo que anuncia la tormenta en mi interior, se ha despertado mi consciencia y respiro...
Guardo silencio, y además de la música puedo escuchar a mi corazón marchar, a mis pulmones silbar, a mi sangre cantar y en mi estómago formarse una nube explosiva cada vez más densa, estallo y tiembla mi cuerpo, siento como una serpiente de calor me recorre y llevo mis manos a mi pecho, para asegurarme de que sigue latiendo, me suda la espalda y ahora siento el viento sin dolor, siento como regresa mi aliento y la calma, me seco las lágrimas aún sin abrir los ojos, llevo mis manos a mi regazo, paso saliva y respiro...
Sentada en el mismo lugar desde hace meses, abro los ojos y respiro.
Este es el recipiente de todo lo que mi alma, mi mente y mi cuerpo no pueden quedarse sin escribir. Apenas existo y solo a través de las palabras vivo.
viernes, 12 de abril de 2013
martes, 9 de abril de 2013
Tragos de luz
" ...la oscuridad me acecha incrédula...no hay mucho que pensar, nada que pueda perder, nada que no pueda ser"
Los días se adhieren a las paredes, igual de las lágrimas a mis mejillas, el tiempo que no es más que un producto de mi imaginación se aferra a mi dolor y me echa en cara el vacío detrás de la ventana de mis ojos, la ventana tras la cual se ha postrado mi alma a esperar el milagro que me saque de mi casa oscura.
Incrédulos todos me miran detrás de los opacos cristales, seguros de que por el camino que lleva a mi casa no se escucharán nuevos pasos, no regresarán mis gotas de lluvia, ni el guerrero de luz, ni el poeta de noche, ni el lobo estepario, ni mis sueños azules. Incrédulos los que me miran y me ven derrotada, postrada en la oscuridad, esperando, no hay nada que pueda perder si ya me he perdido en esta espiral resbalosa, el tiempo no existe mientras me aferre a mi magia.
Me quedo conmigo, mientras que no se apague la vela de la tristeza no quiero salir de esta casa, no quiero perder la esperanza, no quiero cambiar de oración, no quiero cambiar de frecuencia, no quiero voltear al pasado, no quiero juzgar ni ser juzgado, no quiero pintarme sonrisas, ni quiero fingir que hago planes, quiero vivir lo que siento, hoy, en este momento.
Puedo ser una sombra y seguir, puedo ser un durmiente y soñar, puedo ser atrevida y salir, puedo ser valiente y esperar, en esta casa, a oscuras doy tragos de luz, de licor, de fe, de cantos, de miel, para mantenerme valiente, mágica y tuya.
"Transfusión de magia pura para el corazón, rimel de miel para corregir la tristeza...tragos de luz para alegrarse la vida...algo que cure"
miércoles, 3 de abril de 2013
Las emociones desde la sombra
En esta casa no entra el sol hace meses, extraño hasta a las sombras...
Las sombras no existen si no existe la luz, cuando estamos en completa oscuridad, no sentimos mas que miedo, pero en cuanto los rayos de la razón, de la esperanza, del amor empiezan a tocar nuestra piel, entonces aparecen las sombras, que nos rodean y abrazan, que guardan nuestros monstruos, nuestros gnomos, nuestros sentimientos más oscuros, nuestros actos más egoístas, nuestros juicios.
En la sombra están la ira, el miedo, la envidia, la enfermedad, el dolor, el rechazo, la confusión, el caos, la tormenta. La sombra nos sigue cuando vamos hacia la luz y nos lleva a rastras cuando le damos la espalda al sol, la sombra nos reconforta porque nos mantiene cómodos, porque no hay nada más que hacer que revolcarse en nuestra desgracia y en el dolor, pero no hay más que lamentarse y llorar, existimos hasta quienes cargamos nuestro fabricador de sombras cuando solo hay luz.
"Somos luz" dice el maestro, "mas lleva siempre a la sombra a cuestas, se tú quien la arrastre y no al revés", la sombra nos sirve para aprender, nos permite sentir todas las emociones que nos hacen crecer o que nos terminarán hundiendo en la oscuridad, la sombra es el término medio en el que nos movemos a lo largo de la vida, no hay quien este en la oscuridad por mucho tiempo ni quien pueda mantenerse en la luz, es nuestro destino bailar con nuestra propia sombra y "llevarla" al ritmo de nuestros deseos más profundos.
Las emociones desde la sombra se engendran en nuestros intestinos, suben por la garganta, saben amargas, y libran batallas feroces, solo hay que recordar que están ahí porque la luz esta cerca.
martes, 2 de abril de 2013
No es fácil ver con el corazón...
El agujero negro que se formó en el centro de mi pecho, entre mis costillas me ha dejado ciega, no es fácil ver con el corazón nublado...
La tormenta dejó mi casa hecha trizas, desmembrado mi cuerpo, separado de su alma, sigo buscando entre los escombros la salida de esta cueva artificial y oscura en la que estoy confinada. Me arrastro pesada sobre el fango, estiro la mano para tocar más allá, por más que he llorado no he podido despejar mis ojos de este polvo asbestoso que los ciega.
No veo, no escucho nada además de mis sollozos, no siento más que el fango y el frío, no huelo más que muerte y a vinagre, no distingo otro sabor que el de la sangre seca alrededor de mi boca.
En un sueño, llego la hembra jaguar a cantarme, a lamer mis heridas, me llevó sobre su lomo y descansé al fín, después de muchos días...desperté del sueño ensordecida por un tambor de guerra, un golpeteo constante, era mi corazón en el fondo del agujero negro, había despertado y ahora me guiaría fuera de la cueva, de esta casa destrozada, de la tristeza interminable.
"Yo voy a hacer de tus ojos, me dijo el corazón, yo voy a sacar a tu mente de esta locura, confía en el ritmo de la naturaleza, en el ritmo de este tambor". Después de no creer en nada, creí en él.
Ahora sigo ciega pero a voluntad, no puedo si no ver con el corazón las cosas hasta que la luz vuelva a entrar a mi casa, el corazón me muestra cosas que no puedo ver con mis ojos, que no he visto nunca, que no ve nadie más, que desafían a toda lógica, que van contra todos mis argumentos, que solo coinciden con mis oraciones, lo he tomado de guía y el camino es doloroso y accidentado, veremos a donde me lleva.
No es fácil ver con el corazón, pero al mismo tiempo es el único que nos muestra la verdad.
miércoles, 27 de marzo de 2013
Vibrando el cello
Me encontré en un sillón vibrando mientras escuchaba cantar al cello y nos hicimos uno...
Escuché de un maestro decir que el universo es música, y es cierto, todo está siempre vibrando,y podemos, conforme evolucionamos, sintonizar a voluntad la frecuencia que deseamos. Yo vibro por ahora casi instintivamente y sintonizarme con alguien o algo, me hace salir de la constante melodía de tristeza que vibra mi alma, es todo lo que quiero en un día como hoy o cualquiera de los que siguen.
El cello es un instrumento grave, serio, es un hombre maduro que ha pasado por muchas tristezas. El cello me abraza y me acaricia el cabello mientras lloro, me enchina la piel y me duerme las piernas, me sintonizo con él en los primeros segundos, se nublan mis ojos y me dejo hechizar por cada nota, el aire se pinta de colores ocres, verdes, azules...su canto es como el mar más profundo, como la cueva más oscura, como el miedo más paralizante, como la caricia más leeeenta y laaarga.
El cello me cuenta las historias de quienes lo han amado y tocado, de los hombres y las mujeres que lo hicieron suyo y lo hicieron vibrar tantas veces, visiones de una dama, vestida de seda roja, ejecutando la misma pieza una y otra vez en la soledad de un teatro vacío con los ojos llenos de lágrimas pues su amante acababa de abandonarla. visiones de un hombre, vestido de etiqueta, que era asesinado y despojado del instrumento.
Las vibraciones profundas paseaban por mi cabeza, el tiempo parecía haberse detenido y al terminar la pieza, pude de nuevo abrir los ojos, todo estaba ya oscuro, solo siluetas y grillos y botón de replay parpadeando seductor...
martes, 26 de marzo de 2013
Llenarse de tierra las manos
"Viento que partes los rumbos, hazme camino
Luna que inicias suspiros, lava mis manos
Sol que acaricias corazones, sumérgeme
Tierra que acaricias raíces, enrédame en tu fuerza
Noche que ladras a la luz, aviéntame
Mar que limpias almas, ahógame"
(Enrique Servin)
Camino entre los árboles para llorar y tenerlos de testigos, vengo al sendero a que me acaricie el viento, a enlodarme los pies, a que me abrace el sol y me canten las ramas, me dejo caer vencida y entierro las manos en la tierra.
Una corriente eléctrica me recorre los dedos, los brazos, se estaciona en el pecho y estalla en todas direcciones, aprieto los puños para aferrarme, la tierra seca me raspa, me lastima, me quema...sigo hundiendo las manos y la tierra húmeda me envuelve, me refresca, me cura.
De rodillas sobre la tierra, con la tierra hasta los codos, siento como me recorre la electricidad de la tierra, la siento latir en todo mi cuerpo, lloro sin censura y me acompañan los árboles cantando una melodía que entiendo pero no puedo cantar, se me enchina la piel cuando me toca el viento y lleva mi cabello a mi rostro, trato de hundir tanto las manos que me sangran los dedos, me corto los brazos, grita mi estómago y me cubro de pequeñas perlas de sudor frío, un río subterráneo escucha mi súplica y se lleva todo lo que me duele en el pecho, lo arrastra hasta el centro de la tierra, lo lava, lo transmuta, me lo regresa en forma de una lluvia tibia que me hace abrir los ojos y ver hacia el cielo.
Mi madre, la tierra me abraza tan fuerte que lloro, me dejo caer de espaldas y miro mis manos pequeñas, las aprieto contra mi pecho y me siento limpia aunque este cubierta de tierra.
jueves, 21 de marzo de 2013
Papalotl
"Cuenta una leyenda náhuatl que si quieres que un deseo se vuelva realidad, debes contárselo a papalotl, la mariposa, ésta como no emite ningún sonido sólo podrá decírselo a Xochiquetzal, la diosa de la alegría y las flores"
El silencio de la noche se ve interrumpido por el sonido del sol que nace entre los cerros, es un zumbido agudo, no me molesta pero me hace un nudo en la garganta, se que los rayos del sol no entran en esta casa oscura a la que me he confinado, pero aún tengo miedo de salir.
Llevo despierta al menos una hora, en esta casa a donde no entra ni un rayo del padre dador de vida, el frío nunca se acaba, la humedad nunca se seca, sigue siendo de noche en mi alma y en mi casa, siguen abiertas las heridas, sigue mi piel casi cristalina por estar aquí dentro, siguen mi cuerpo rendido y mi alma enferma escondidas bajo la cama.
Entonces entró papalotl, radiante, decidida, danzando entre mis cabellos sentí el batir de sus alas como una caricia tibia, se posó en la orilla de la cama, desde el rincón en donde me escondía, la vi largamente mientras lentamente abría y cerraba sus alas, no quería dejar de mirarla, me forcé a parpadear lo menos posible, venía vestida de sol, perfumada de flores, entonando una canción muy tenue, aterciopelada.
Me acerqué temblorosa a la cama, y sentí como se calentaban mis mejillas, como me saltaba el corazón "deseo ver el sol papalotl y empaparme de lluvia tibia", no pude dejar de llorar mientras la vi llevar mi mensaje a la diosa flor.
Me quedé dormida justo en la orilla de la cama, esta vez no tuve pesadillas, vi como me abrazaba a los pies de Xochiquetzal y me tocaban los rayos de sol que entibian la lluvia que me devolvía la vida, me vi vestida de semillas, con las mejillas rosadas, los labios encendidos, los pies descalzos y mis heridas cicatrizadas.
Desperté en la misma casa, aún húmeda, aún fría, bendecida por papalotl, esperando la luz, la lluvia y sentir de nuevo en la piel: mariposas.
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